¿Era Phil Collins buen baterista? El genio que se escondió detrás del cantante
Con Phil Collins pasa lo contrario que con casi cualquier otra leyenda. A casi nadie le hace falta que le defiendan. A Phil sí. Porque medio mundo lo recuerda como el señor calvo de las baladas de los 80, y se ha olvidado de que, antes de todo eso, era uno de los bateristas más completos que ha tenido el rock. No bueno. Completo. Que es otra liga.
Te escribo esto como baterista, no como fan de sus discos en solitario. Llevo años tocando y enseñando, y Phil es de esos nombres que dentro del mundo de la batería se mencionan con respeto absoluto, mientras fuera se asocia a «Another Day in Paradise» sonando en la radio del coche.
Ese contraste es justo lo interesante. Y dentro de él hay varias lecciones que cualquiera que toque en casa puede llevarse hoy mismo.
Vamos por partes.
¿Por qué se olvida que Phil Collins era una bestia a la batería?
Por una razón muy concreta. Se salió de detrás de los tambores.
Phil entró en Genesis en 1970, con diecinueve años, como batería. Y era el ancla que le faltaba al grupo. Pero en 1975 se marchó Peter Gabriel, el cantante, y a Phil le tocó coger el micro. A partir de ahí, para el gran público dejó de ser baterista y pasó a ser una cara.
El problema es que cuando un músico se hace famoso por cantar baladas, la gente borra todo lo anterior. Y lo anterior, en su caso, era enorme.
Pero los bateristas no se lo tragaron. Neil Peart, el de Rush, uno de los más técnicos y exigentes que han existido, lo admiraba abiertamente por algo muy específico: por cómo reaccionaba a la música que tenía delante en vez de estampar su sello encima de cada tema. Eso, viniendo de Peart, no es un cumplido pequeño.
El virtuoso que decidía no parecerlo
Aquí está la clave de todo.
Phil sí tenía manos. A diferencia del mito de «tocaba sencillo porque no sabía más», Phil sabía de sobra. Su héroe era Buddy Rich, el monstruo del big band, y se pasó la vida estudiando swing y jazz. Tenía un proyecto paralelo, Brand X, una banda de fusión donde soltaba todo lo que en Genesis no cabía: fills imposibles, tempos endiablados, compases raros, técnica desatada.
Cuando quería deslumbrar, deslumbraba. Lo que pasa es que casi nunca quería.
Esa es la parte difícil de entender. La gente cree que tocar despacio y sencillo es de principiantes, y que lo de verdad complicado es ir rápido. Es al revés. Lo realmente difícil es tener mil notas en las manos y elegir tocar solo las cinco que la canción necesita.
Phil tenía una capacidad enorme y la guardaba en el bolsillo. La sacaba con cuentagotas, justo en el momento exacto. Por eso sus fills, cuando llegaban, te tiraban de la silla.
Neil Peart lo resumió bien. Decía que en Phil la técnica refinada siempre estaba al servicio de la música, nunca al revés.
Sobre el legado de Phil CollinsHay otro detalle que casi nadie conoce. Phil cantaba mientras tocaba la batería, algo que ya de por sí descoloca a la mayoría. Y cuando le preguntaban cómo conseguía tocar compases imposibles sin perderse, su respuesta no era «los cuento». Era «los canto por dentro». No contaba el ritmo. Lo sentía como una melodía. Por eso nunca sonaba rígido ni matemático.
El sonido que definió toda una década (por accidente)
Y ahora la parte que hace a Phil único de verdad. No solo tocaba la batería. Cambió cómo suena una batería grabada. Para todo el mundo. Durante diez años.
La historia es buenísima y es real.
En 1979, Phil estaba grabando la batería para un disco de su excompañero Peter Gabriel, en los estudios Townhouse de Londres. La sala tenía una mesa de mezclas nueva, una de las primeras SSL del mundo, con una función rara: un micro de comunicación interna, muy comprimido, para que el técnico oyera a los músicos sin que estos pulsaran ningún botón.
Un día el ingeniero, Hugh Padgham, abrió ese micro mientras Phil tocaba sin platillos. Y lo que salió por los altavoces de control fue un sonido brutal, enorme, explosivo, que arrancaba de golpe y se cortaba en seco un instante después. Nadie había oído algo así.
En lugar de arreglar el «fallo», lo cazaron. Lo grabaron, lo afinaron y lo bautizaron: gated reverb. Reverberación con compuerta. Primero apareció en una canción de Gabriel, «Intruder». Y poco después Phil lo cogió para su propio disco y lo convirtió en historia.
Ese sonido tan reconocible de la batería de los 80, el que oyes en mil discos de aquella época, nació de un accidente con Phil Collins tocando dentro. Luego lo usó medio mundo, de David Bowie a Prince.
El fill más imitado del planeta
Donde ese sonido estalló de verdad fue en «In the Air Tonight», de 1981.
La canción avanza casi cuatro minutos en calma, con sintetizadores fríos y una caja de ritmos suave. Y entonces, de repente, entra ese fill de tambores que conoce todo el mundo aunque no sepa quién es Phil Collins. El de los anuncios. El de los gorilas. El que toca medio planeta con las manos al aire en cuanto suena.
Pues bien. Phil no lo planeó. No se sentó a pensar cuál sería el mejor fill posible. Lo contó él mismo: simplemente empezó a tocar siguiendo el tempo que le marcaba el corte de la compuerta, y salió eso. Una sola toma. Improvisado.
Cuatro segundos que se convirtieron en el fill más imitado de la historia. Y nacieron de no pensar demasiado y dejar que la música mandara.
Las cuatro grabaciones que lo demuestran
Si escuchas estas cuatro con auriculares y atención, entiendes por qué los bateristas lo respetan tanto.
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In the Air Tonight · 1981
El icono. Tres minutos y medio de tensión contenida y luego la liberación. Aquí no escuchas técnica, escuchas decisión: saber esperar y soltarlo todo en el segundo exacto. La lección de dinámica más famosa del rock.
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Los Endos · Genesis, 1976
Aquí está el Phil baterista puro, sin cantar. Prog, compases raros, fills que ruedan y giran sin sonar nunca forzados. Si solo conoces sus baladas, esto te va a sorprender. Es otro músico.
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Nuclear Burn · Brand X, 1976
Su válvula de escape. Fusión sin red, velocidad y precisión brutales, toda la técnica que en Genesis no cabía. La prueba definitiva de que cuando tocaba sencillo era por elección, no por límite.
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I Don’t Care Anymore · 1982
Groove crudo y machacón sobre ese sonido enorme de tambores. Pocos elementos, repetidos con una intensidad que hipnotiza. Aquí se ve que el feel y el sonido pesan más que mil notas.
¿Qué puede aprender de Phil alguien que toca en casa?
Esto es lo que de verdad me importa que te lleves.
Si tienes una batería en casa y un rato suelto al final del día, la lección de Phil no es «aprende a tocar como en Brand X». Esa parte casi nadie la alcanza, y tampoco hace falta.
La lección es la otra. Que el músico más capaz de la sala fue el que más se contuvo. Que tocar bonito y sencillo, pero con feel y con buen sonido, vale más que tocar rápido y vacío.
La mayoría de la gente que se estanca con la batería no se estanca por falta de técnica. Se estanca porque persigue lo vistoso, lo que se ve en los vídeos, y se olvida del groove. Del pulso. De tocar algo que se sienta de verdad.
Phil podía hacer fuegos artificiales y eligió, casi siempre, hacer que la canción sonara mejor. Por eso lleva décadas siendo respetado por los mejores bateristas del mundo, mientras el público le aplaudía por otra cosa.
Con veinte o treinta minutos al día, bien dirigidos, cualquiera puede empezar a tener eso. Pulso, feel, gusto. No hace falta más. Hace falta dirección.
Toca para la música, no para tu ego
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Ver cómo funcionaUn abrazo,
Daniel
Preguntas frecuentes
¿Era Phil Collins realmente buen baterista?
Sí, y de los más completos del rock. Tenía técnica de sobra (su héroe era Buddy Rich y tocaba fusión en Brand X), pero su mayor virtud era la contención: saber tocar mil notas y elegir las pocas que pedía la canción. Bateristas tan exigentes como Neil Peart lo admiraban precisamente por eso. El público lo recuerda como cantante, pero dentro del mundo de la batería se le respeta enormemente.
¿Qué es el famoso sonido de batería de Phil Collins?
Es el «gated reverb», una reverberación enorme que se corta en seco. Nació por accidente en 1979 en los estudios Townhouse, cuando el ingeniero Hugh Padgham captó la batería de Phil a través de un micro de comunicación muy comprimido de la mesa SSL. Phil lo popularizó en «In the Air Tonight» y acabó definiendo el sonido de batería de toda la década de los 80.
¿Por qué Phil Collins ya no toca la batería?
Por motivos de salud. Una lesión de columna en 2007 le provocó daño nervioso en las manos y con los años apenas podía sostener las baquetas. En las últimas giras cantaba sentado mientras su hijo Nic Collins tocaba la batería. Se retiró de los escenarios tras el último concierto de Genesis en 2022. En 2026 sigue vivo, con 75 años, y será incluido en el Salón de la Fama del Rock como artista en solitario.
¿Por dónde empezar a escuchar a Phil Collins baterista?
Empieza por «In the Air Tonight» para el momento icónico y el sonido que lo cambió todo. Luego escucha «Los Endos» de Genesis y algo de Brand X como «Nuclear Burn» para descubrir al baterista técnico que el gran público no conoce. «I Don’t Care Anymore» cierra el círculo con su groove más crudo y potente.
